sábado, 27 de octubre de 2012

La traducción de neologismos (Puntoycoma número 83)


La traducción de neologismos1

En su trabajo cotidiano, los traductores deben afrontar innumerables dificultades. Una de ellas es tener que abordar la traducción de neologismos. En estos casos, los profesionales de la traducción no solo deben ser expertos documentalistas, sino que -además- deben hacer gala de una creatividad a toda prueba, ya que el resultado de sus pesquisas y decisiones debe ser -más que nunca- lo suficientemente funcional como para merecer el aplauso de los especialistas y provocar la aceptación de los usuarios. Como recursos para la creación de palabras, los neologismos poseen una triple faceta: ofrecen la posibilidad al traductor de adoptar recursos creativos, pero están condicionados por la lengua (sintaxis, composición, derivación...) y, además, deben ser funcionales (vocación de uso en la comunicación intralingüística). Más allá de las aptitudes y cualidades del traductor, resulta aconsejable que este disponga de una metodología eficaz que le permita identificar esos términos, trasladarlos a la lengua término y autoevaluar su trabajo a partir de pautas preestablecidas.
Condicionantes y recursos
Son muchos los problemas que condicionan al traductor cuando debe trasladar neologismos. Esos condicionantes, recogidos por numerosos autores, se basan en circunstancias de índole externa al funcionamiento de la lengua, como la rápida penetración en los medios de comunicación, la falta de madurez o la justificación de su necesidad. Además, son muchos los consejos que pueden encontrarse en la profusa literatura sobre los neologismos: hay quienes abogan por el esfuerzo expresivo sin menoscabo del respeto por las estructuras de la lengua; otros recomiendan evitar en lo posible el extranjerismo; algunos expresan la conveniencia de crear un «limbo» en el DRAE que recoja los términos hasta su sedimentación definitiva; otros hacen una apuesta decidida por la adopción, pero que no debe estar reñida con la prudencia; hay quien recuerda el lugar preponderante de los condicionantes políticos; otros apuntan la conveniencia de presentarlos en forma de nota, y hasta pueden encontrarse clasificaciones basadas en criterios de aceptabilidad lingüística y terminológica. Si todos esos consejos -y otros- son recogidos en una «tabla de alerta» como la siguiente, pueden ser muy útiles para la autoevaluación de las traducciones de neologismos:
Tabla de alerta ante los neologismos
TLO (texto en lengua de origen)
TLT (texto en lengua término)
Preguntasí/no
¿Existe ya su equivalente en español?
¿Cumple con las reglas morfológicas del español?
¿Es necesaria una nota aclaratoria?
¿Se acomoda a las necesidades y peculiaridades de los destinatarios?
¿Hay conflicto entre lo político y lo lingüístico?
¿Se ha tenido en cuenta el contexto y la intención?
¿Cumple los criterios de aceptabilidad lingüística?
¿Cumple los criterios de aceptabilidad terminológica?
etc.
No obstante, aunque esas aportaciones alertan de los peligros que deberán sortearse y contribuyen con sus consejos a adoptar actitudes diversas hacia el hecho de la irrupción de los extranjerismos, no puede decirse que constituyan un método eficaz, objetivo y sistemático para la traducción de los neologismos. Lo dicho anteriormente demuestra la necesidad de conocer en profundidad los recursos para crear palabras nuevas. Aquí también han colaborado con sus opiniones diferentes autores: Newmark (1992: 140 ss.) propone cinco procedimientos para su traducción; Martínez de Sousa (2002: 157) habla de la acomodación, describiendo para ella seis procedimientos; Guerrero (1995: 24 y ss.) aporta una interesante clasificación de los recursos o procedimientos de creación neológica, según se trate de neología de forma o de neología semántica; García Yebra (1985: 82 y ss.) describe los problemas del préstamo y del calco. A simple vista podría bastar con aplicar los recursos normales para la formación de neologismos morfológicos (composición, derivación, grupo sintagmático y abreviación), pero no pueden olvidarse las restricciones propias de la idiosincrasia de la lengua término (de orden semántico, sintáctico, morfológico o fónico), ni tampoco otros condicionantes inherentes a cada uno de los métodos de formación de palabras, como las características que deben cumplir los compuestos, la manera de combinar sus elementos, el comportamiento y la clasificación de los derivados, los grupos sintagmáticos y las abreviaciones. Todo ello constituye un entramado de limitaciones que puede complicar hasta el infinito las posibilidades de traducción de neologismos. No obstante, por suerte para los traductores, García Yebra (1985: 93) consigue insuflar un aire de esperanza cuando asevera que: «No puede contentarse el español con sus posibilidades internas de derivación y, más restringidas aún, de composición. Debe adoptar una actitud abierta y acogedora para el préstamo y el calco».
Evaluación en Do you speak Micra? de Nissan
El caso que se presenta a continuación aprovecha los neologismos contenidos en el anuncio publicitario (emitido en la televisión española durante el mes de mayo de 2003) de una marca y modelo de automóvil: el nuevo Micra de la firma japonesa Nissan (realizador: David Lynch; director de fotografía: Jean-Yves Escoffier). Como viene siendo habitual, ese tipo de publicidad aparece también en internet, completando la información que, por razones obvias, no cabe en los pocos segundos de imagen, música y voz de la cuña televisiva. En una de esas páginas web se dice que «El Nissan Micra no es un coche corriente y no pueden describirlo palabras corrientes». Así pues, a partir de las diferentes páginas encontradas, se han trasladado sus neologismos a una tabla comparativa, con objeto de comprobar cómo han actuado los traductores (se supone que el original es inglés) a la hora de acomodar esas palabras nuevas ¯de ese nuevo idioma que es el Micra¯ a las diversas lenguas.

NEO
ENPTITDEFRES
Do you speak Micra?Do you speak Micra?Do you speak Micra?Spechen sie Micra?Parlez-vous Micra ?¿Hablas Micra?
AModtro =modern yet retroModtro =modern yet retroModtro =moderna +
retrò
Modtro =modern + retroModtro =moderne + rétroModtro = moderno + retro
BSimpology =simple technologySimpology =simple technologySemplogica =semplice + technologicaSimpelligentsimpel und intelligentSimpologique =simple + technologiqueSimpología =simplicidad + tecnología
CSpafe =spontaneous and safeSpafe =spontaneous and safeSigile = sicura + agileKomfagil =komfortabel und agilSpure = souple + sûreAguro = ágil + seguro
DFunamic =funny and dynamicDivérmico = divertido + dinámico
EThractical =thrilling + practicalEmotica =emozionante + praticaEmótico = emocionante + práctico
FFamobe =fahr mich probeCondueba =condúceme de prueba
G1Legage =legroom with luggageEspaciero =
espacioso + maletero
G2Espatero =
espacioso + maletero
G3Espaje = espacioso +equipaje
IAccessitude =accessories with attitudeAccesitud accesorios con actitud
JStickly = stops quicklyFrenotente = frenopotente
KSmig = small + bigAmpludo = amplio aunque menudo
LAggrendly =aggressive + friendlyEnerdial = enérgico pero cordial
MLuxurable =luxurious + affordableLujible lujo factibleo asequible
Se observa, en primer lugar, que la versión portuguesa (por razones culturales) se limita a reproducirlo todo en inglés, tanto el título (Do you speak Micra?) como los vocablos neológicos. El italiano y el alemán consiguen reproducir cuatro neologismos (A, B, C, E en el primer caso y A, B, C, F en el segundo), mientras que el francés y el español sólo tres (A, B, C). Todos los demás son ignorados en la publicidad televisiva, por lo que la inversión translativa se reduce al mínimo esfuerzo necesario para conseguir que el hipotético comprador del producto capte, en medio de un ambiente de misterio presidido por unos labios azules de mujer, que el Nissan Micra es más que un automóvil utilitario. En alemán, solamente el neologismo A (Modtro) es recogido literalmente, optándose por cierta recreación en B (Simpelligent) y en C (Komfagil), y creando desde cero el neologismoFamobe. La versión francesa es mucho más escueta, y solamente acomoda los tres primeros términos, si bienSpure resulta bastante forzado. Lo mismo hace el español, que considera suficiente recoger ModtroSimpologíaAguro. Las versiones españolas que se dan a continuación (de D a M) no aparecen en el anuncio y son una aportación propia que podría haber servido para el caso; han sido incorporadas a la tabla con objeto de poder ser evaluadas por los lectores a partir de las mismas pautas preestablecidas. Por otra parte, puede observarse que las versiones italiana, alemana y francesa han optado por producir siempre adjetivos en los casos A, B y C, a pesar de que el original inglés que corresponde a C (Simpology) tiene estructura de sustantivo. Sólo el traductor al español ha mantenido esa categoría gramatical. Por añadidura, resulta fácil constatar que el recurso neológico de la LO (lengua de origen) ha sido en todos los casos el calambur (entendido este como agrupación de sílabas pertenecientes a más de una palabra que sugieren un sentido diferente del original), y que los traductores -con buen criterio- han utilizado siempre esa figura estilística.
Todos estos datos pueden trasladarse a una «tabla analítico-evaluadora» que, en combinación con la tabla de alerta presentada más arriba, supone cierta garantía de objetividad en el tratamiento de los neologismos. Esta nueva tabla nace con la voluntad de erigirse en formato para el análisis, la comparación y el comentario de los recursos neológicos y su traducción.
Tabla analítico-evaluadora de traducción de neologismos
NEOLOGISMO XTLOTLT1TLT2...
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEO
3) Pauta de traducción
4) Técnica de traducción/error
5) Recurso neológico
6) ¿Mismo significado?
7) ¿Mismo sentido?
8) Grado de distorsión
9) Valoración de la traducción
10) Comentarios
La primera de las cuestiones que convendrá tener en cuenta en esa tabla es si el neologismo del TLO ha sido identificado por los traductores, pues -si no es así- no existe posibilidad alguna de éxito en la traducción. Una vez seguido ese trámite inicial, convendrá identificar el neologismo en cuestión, describiendo el procedimiento que ha seguido su autor y los que han aplicado sus traductores. El tercer paso consiste en explicitar la pauta de creación o recreación. A continuación conviene detenerse en estudiar la técnica de traducción utilizada o el error de traducción cometido. Después de explicitar el recurso neológico empleado (tanto por el autor como por los traductores), sólo nos queda comprobar si el resultado aportado recoge el mismo significado del TLO y, a continuación, si se ha conseguido el mismo sentido. Los fallos son contabilizados y trasladados a otra fila, lo que nos indica el grado de distorsión2. La valoración final de la traducción recogerá, con un adjetivo, la apreciación del evaluador sobre todo el proceso, que dependerá directamente del mayor o menor grado de distorsión. Finalmente, se reserva una casilla para los comentarios pertinentes. El resultado más evidente es que, con este método, puede analizarse con detenimiento cada una de las fases seguidas por el traductor, calificándose de manera objetiva sus recursos, sus aciertos y el posible grado de distorsión contenido en el TLT. Veamos pues esa tabla, una vez trasladados todos los datos:
NEO ATLO (EN)TLT (IT)TLT (DE)TLT (FR)TLT (ES)
ModtroModtroModtroModtroModtro
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOcalamburcalamburcalamburcalamburcalambur
3) Pauta de traducciónmodern yet retromoderna +
retrò
modern + retromoderne +
tro
moderno + retro
4) Técnica de traducción/erroradaptaciónadaptaciónadaptaciónadaptación
5) Recurso neológicocomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográfica
6) ¿Mismo significado?
7) ¿Mismo sentido?
8) Grado de distorsión0000
9) Valoración de la traduccióncorrectacorrectacorrectacorrecta
10) Comentarios
La sencillez del neologismo original permite recreaciones idénticas en todas las lenguas, sin que el género de los adjetivos (la desinencia) influya en el resultado final. Basta con adoptar el mismo recurso (la composición ortográfica por calambur) para conseguir versiones adaptadas y perfectamente correctas. Así pues, no existe ninguna distorsión que penalice los diferentes resultados.
NEO BTLO (EN)TLT (IT)TLT (DE)TLT (FR)TLT (ES)
SimpologySemplogicaSimpelligentSimpologiqueSimpología
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOcalamburcalamburcalamburcalamburcalambur
3) Pauta de traducciónsimple technologysemplice + technologicasimpel und intelligentsimple + technologiquesimplicidad + tecnología
4) Técnica de traducción/errortransposicióntransposicióntransposiciónadaptación
5) Recurso neológicocomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográfica
6) ¿Mismo significado?nonono
7) ¿Mismo sentido?nonono
8) Grado de distorsión2220
9) Valoración de la traducciónfuncionalfuncionalfuncionalcorrecta
10) Comentarios
Se observa la adopción común del calambur y de la composición ortográfica. Los traductores de las versiones italiana, alemana y francesa han optado (mediante la transposición) por no mantener la misma categoría gramatical del TLO (el resultado es un adjetivo en lugar de un sustantivo), lo que penaliza (en este caso) a la hora de conseguir el mismo significado y el mismo sentido. Cabe señalar, no obstante, que ello no influye negativamente en el objetivo final de recreación de los términos; además, su efecto en los lectores finales (y posibles compradores del vehículo) no mengua respecto al del TLO. La versión española mantiene la categoría gramatical, aunque aporta (innecesariamente) para el primer término el sustantivo simplicidad, ya que basta con simple + tecnología = simpología.
NEO CTLO (EN)TLT (IT)TLT (DE)TLT (FR)TLT (ES)
SpafeSigileKomfagilSpureAguro
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOcalamburcalamburcalamburcalamburcalambur
3) Pauta de traducciónspontaneous and safesicura + agilekomfortabel undagilsouple + sûreágil + seguro
4) Técnica de traducción/erroradaptaciónadaptaciónadaptaciónadaptación
5) Recurso neológicocomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográfica
6) ¿Mismo significado?no
7) ¿Mismo sentido?no
8) Grado de distorsión0200
9) Valoración de la traducciónaceptableinaceptableaceptableaceptable
10) Comentarios
Puede observarse la libertad de recreación de todos los traductores, que han preferido dejar de lado la espontaneidad del primer adjetivo inglés en beneficio de la agilidad (en sentido amplio, por ello no se penaliza en la tabla). Sin embargo, la versión alemana olvida la seguridad (¿será porque se le supone?) y prefiere recurrir a la comodidad, desviándose sensiblemente del mensaje de TLO. Todos, no obstante, han seguido haciendo uso del calambur y de la composición ortográfica como recurso neológico.

Evaluación en L'écume des jours de Boris Vian
Una nueva ocasión de aplicar las pautas anteriores se nos presenta con las traducciones al español de la novelaL'écume des jours de Boris Vian (1946)3. La idiosincrasia de esta obra debe haber condicionado el trabajo de esos traductores, que la abordaron seguramente con cierta prudencia y predisposición a la creatividad, única garantía posible para poder descubrir sus presuposiciones y sus sobreentendidos (de difícil captación), sus fórmulas estereotipadas (que exigen una traducción literal), la importancia concedida a lo implícito (el saber compartido) o lo extralingüístico. Veamos qué sucede en el caso de seis neologismos creativos procedentes deL'écume des jours:
NEOLOGISMO AFR 97 (p. 48)ES 93 (p. 30)ES 00 (p. 105)
savez-vous comment on danse le biglemoi?¿sabe usted cómo se baila el biglemoi?¿sabe usted cómo se baila el bízcame?
1) ¿NEO identificado?no
2) Tipo de NEOcollage + sustantivación de bigle-moinosustantivación
3) Pauta de traducciónbigle-moi > biglemoibiglemoibízcame
4) Técnica de traducción/errorpréstamoequivalencia
5) Recurso neológicocomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográfica
6) ¿Mismo significado?no
7) ¿Mismo sentido?no
8) Grado de distorsión40
9) Valoración de la traducciónincorrectacorrecta
10) Comentarios
El traductor al español de 1993 se limita a tomar prestado el mismo vocablo del TLO(¿sabe usted cómo se baila el biglemoi?), sin que parezca haber identificado el neologismo y, por lo tanto, condenando al lector virtual a no captar el sentido (a no ser que tenga conocimientos de francés y adivine el sentido de biglemoi). El grado de distorsión llega a ser de 4 puntos (uno por cada fallo), lo que califica negativamente el resultado final de su propuesta de traducción.
La solución propuesta en la traducción de 2000 pretende recuperar el mismo tipo de neologismo, naturalizando el imperativo bigle-moi > biglemoi con la invitación bízcame(¿sabe usted cómo se baila el bízcame?). El efecto final es idéntico al que pretendía conseguir el autor del TO (un baile en el que la pareja se acerca tanto que resulta inevitable bizquear).
NEOLOGISMO BFR 97 (p. 54)ES 93 (p. 33)ES 00 (p. 108)
Je vais d'abord m'abluter,Primero, voy a hacer mis abluciones,Primero voy aablucionarme,
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOlatinismo regresivonolatinismo regresivo
3) Pauta de traducciónlat. abluere > faire mes ablutions > abluter(familiar) hacer mis ablucioneshacer mis abluciones > ablucionarme
4) Técnica de traducción/errorequivalenciaequivalencia
5) Recurso neológicoderivación por sufijación verbalnoderivación por sufijación verbal
6) ¿Mismo significado?
7) ¿Mismo sentido?no
8) Grado de distorsión30
9) Valoración de la traducciónincorrectacorrecta
10) Comentarios
Aunque se ha captado en la traducción de 1993 (voy a hacer mis abluciones) la expresión familiar francesa faire ses ablutions, se ha perdido el efecto causado por la lectura de un neologismo de cuño latinizante (lat. abluere > *abluter).
En la versión de 2000, se ha conseguido una réplica bastante ajustada a la forma verbal expresada por el autor, de manera que resulta igual de atrevido el neologismo ablucionarque el original abluter. Además, ha utilizado el mismo tipo de derivación del TLO.
NEOLOGISMO CFR 97 (p. 94)ES 93 (p. 60)ES 00 (p. 132)
un Bedonun Monapilloun Macerón
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOsobreimpresión satírica de 2 sustantivossobreimpresión de sus. + adj.sustantivo aumentativo
3) Pauta de traducciónbedeau + bedonmonaguillo + pillo > Monapillomacero + barrigón > Macerón
4) Técnica de traducción/erroradaptaciónadaptación
5) Recurso neológicocomposición ortográficacomposición ortográficacomposición ortográfica
6) ¿Mismo significado?no
7) ¿Mismo sentido?no
8) Grado de distorsión20
9) Valoración de la traduccióninadecuadaadecuada
10) Comentarios
Aunque el aparente logro de la versión española de 1993 (un Monapillo) resulta sugerente, desvirtúa el sentido del Bedon original. De hecho, la palabra francesa es producto de la sobreimpresión de los sustantivos bedeau (empleado de la iglesia: pertigueromacero, de la misma etimología que bedel) y bedon (vientre abultado, panza). Así pues, monapillo no representa al empleado adulto gordinflón, sino más bien a un muchacho astuto.
Con objeto de conseguir un neologismo formado a partir de una composición ortográfica, en la edición de 2000 se ha optado por hacer visible el oficio de macero, añadiéndole un sufijo con valor aumentativo y despectivo (macerón), que sugiere, en cierto modo, el volumen del personaje (macero + barrigón > macerón).
NEOLOGISMO DFR 97 (p. 94)ES 93 (p. 60)ES 00 (p. 132)
le camion des Peintureursel camión de lospintureros[...] de losPintorreadores
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOsobreimpresión de sustantivo + verbosobreimpresión de sust. + sufijo ajeno / uso inadecuado de adjetivosustantivación de verbo
3) Pauta de traducciónpeinture + peinturer +
-eur > peintureur
pintura + -ero > pintureropintorrear +
-ador > pintorreador
4) Técnica de traducción/erroradaptaciónadaptación
5) Recurso neológicoderivación por sufijaciónderivación por sufijaciónderivación por sufijación
6) ¿Mismo significado?no
7) ¿Mismo sentido?no
8) Grado de distorsión20
9) Valoración de la traducciónincorrectacorrecta
10) Comentarios
En el TLO de 1997, tras la aparente inocuidad de la sufijación en -eur (propia de muchos oficios), el neologismo peintureur esconde los matices de los verbos franceses peinturer(de brocha gorda) o peinturiurer (pintarrajear, pintorrear). De ahí que la traducción al español de 1993 no recoja el mismo sentido con pinturero («Dícese de la persona que alardea ridícula o afectadamente de bien parecida, fina o elegante./ Que presume de airoso, gentil, apuesto»; DRAE).
Con la opción pintorreadores, la traducción de 2000 intenta conseguir ese matiz despectivo, imprescindible para obtener el mismo efecto en el TLT.
NEOLOGISMO EFR 97 (p. 96)ES 93 (p. 61)ES 00 (p. 133)
Avec une trace d'aubifoinCon una chispa demajueloCon cierto rastro dealbiheno
1) ¿NEO identificado?
2) Tipo de NEOcollage de adjetivo + sustantivonocollage de adjetivo + sustantivo
3) Pauta de traducciónaubi + foin > aubifoinmajueloalbi + heno > albiheno
4) Técnica de traducción/errorequivalenciaadaptación literal
5) Recurso neológicocomposición ortográficanocomposición ortográfica
6) ¿Mismo significado?no
7) ¿Mismo sentido?no
8) Grado de distorsión40
9) Valoración de la traduccióndeficienteadecuada
10) Comentarios
En el TLO, la invención por composición de ese neologismo referido a una planta puede explicarse según el siguiente proceso: aubépine/aubergine (prefijo alba) > albi + foin(heno). Así pues, la versión española de 1993 no se molesta en inventar otro neologismo equivalente, sino que lo soluciona con una planta real olorosa y de flores blancas (elmajuelo).
La traducción de 2000 tiene en cuenta que se trata de una planta inventada y sigue el mismo método de adaptación literal para la solución (adjetivo + sustantivo): alba + henoalbiheno.
Corolario
Con las tablas propuestas he pretendido estudiar la naturaleza de los factores que determinan las pautas y las opciones del traductor, para contribuir de esta manera a una explicación científica del proceso de la traducción y delimitar, con diferentes grados de aproximación/distorsión, soluciones alternativas. Si se me permite un símil médico, con este método ¯u otros parecidos¯ se consigue: un mejor diagnóstico, una mejor evaluación, mayores conocimientos y, en consecuencia, mejores resultados, o por lo menos más contrastados. En definitiva -y al hilo de lo comentado en la introduc-ción-, con esta propuesta he intentado cubrir las tres facetas que caracterizan a los neologismos: realizar una aproximación a los mecanismos de traducción de neologismos creativos, cumplir con los condicionantes de la lengua y coadyuvar a su funcionalidad en el seno de la comunicación intralingüística.
En conclusión, puede afirmarse que las aportaciones teóricas sobre la evaluación de traducciones, salvo algunas notables excepciones, se basan fundamentalmente en enumerar las condiciones que deben cumplir para considerarse correctas. Sin embargo, esta propuesta evaluadora se basa en comportamientos observables. Además, las dificultades de traducción de neologismos se han presentado tradicionalmente mediante estudios descriptivos, pero se echan en falta aportaciones objetivas y metodológicas que allanen el camino del traductor. Resulta evidente que los neologismos creativos son un claro ejemplo de manipulación consciente de la lengua y, por lo tanto, deben resolverse con otra manipulación equivalente que produzca un efecto semejante en el receptor de la LT. La dificultad de su captación y traducción estriba en su anomalía dentro del sistema de la lengua, de tal modo que el grado de distorsión final depende de los siguientes factores: del acercamiento del traductor, de la complejidad del programa conceptual del autor del TLO y de la aceptabilidad del TLT en la cultura receptora.
Bibliografía
García Yebra, Valentín (1985): «Traducción y enriquecimiento de la lengua del traductor», <http://www.rae.es/neologismos>.
Guerrero Ramos, Gloria (1995): Neologismos en el español actual, Madrid, Arco/Libros.
Martínez de Sousa, José (2002): «Neologismos en el Diccionario de la Academia (edición del 2001)», en Hernúñez, Pollux y Luis González: El español, lengua de traducción, Actas del I Congreso Internacional, Almagro, Comisión Europea/Agencia EFE.
Newmark, Peter (1992): Manual de traducción, Madrid, Cátedra (trad. de Virgilio Moya).
Real Academia Española (1992), Diccionario de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe.
Verdegal, Joan (2000): «Propuesta analítico-evaluadora de la distorsión y sus efectos en traducción: los juegos de palabras», Sendebar. Revista de la Facultad de Traducción e Interpretación, 10/11-1999/2000, 111-126.
Verdegal, Joan (2002): «Los neologismos literarios y sus efectos en traducción: propuesta analítico-evaluadora de la distorsión (contexto francés-español/francés-catalán)», Sendebar. Revista de la Facultad de Traducción e Interpretación, 13/2002, 33-59.
Joan Verdegal
UNIVERSITAT JAUME I, CASTELLÓN
verdegal@trad.uji.es









1.Este artículo se enmarca dentro de un proyecto de investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología (referencia: BFF2003-05422). Es la versión escrita de la conferencia impartida en junio de 2003 en la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea (Bruselas y Luxemburgo) con el título: «Cómo abordar la traducción de neologismos: condicionantes, recursos y evaluación».
2.El concepto de distorsión en traducción se ha recuperado de dos artículos publicados en la revistaSendebar (Verdegal, 2000/2001: 111-112; Verdegal, 2002: 33-59). La presente aportación pretende dar continuidad a esos artículos.
3.Se han cotejado tres versiones: la francesa de 1997 y las españolas de 1993 y de 2000. Al respecto, conviene aclarar que la traducción de 2000 (publicada en la editorial Cátedra) ha sido obra del autor del presente artículo.


FUENTE: http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/83/pyc836_es.htm

Neologismos y arte de traducir

http://andima.armiarma.com/gern/gern2511.htm

Los diccionarios académicos y el problema de los neologismos

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/los-diccionarios-acadmicos-y-el-problema-de-los-neologismos-0/html/01099ca2-82b2-11df-acc7-002185ce6064_6.html

Los neologismos en la traducción científico-técnica


Los neologismos en la traducción científico-técnica



SOFÍA ÁLVAREZ BORGE

Servicio de Traducción del Centro de Información y Documentación del CSIC
Madrid, España
Tlf: 91/5635482 Fax: 91/5642644 sofia@cindoc.csic.es


Resumen

La falta de equivalentes morfosintácticos, semánticos o pragmáticos en la lengua a que se vierten contenidos de otra lengua hace necesario que el traductor encuentre un medio alternativo que le proporcione una solución adecuada, frecuentemente haciendo uso de los préstamos y los calcos. Desde el punto de vista de la traducción técnica y considerando que la mayoría de los progresos científicos nos llegan del extranjero, es preciso no caer en la solución fácil de emplear en español términos extranjeros sin intentar realizar una adaptación correcta de los mismos. Se hace aquí un breve análisis de las causas que determinan un empobrecimiento de nuestro idioma científico y técnico por el uso y abuso de extranjerismos y préstamos innecesarios y mal adaptados y de la responsabilidad del traductor que se decide a usar un neologismo, muchas veces prescindible. Se presentan ejemplos frecuentes en los campos de la química, la medicina y la farmacia, la informática, y la prospectiva tecnológica.

Palabras clave: traducción científico-técnica, neologismos, calcos, normalización terminológica



Quiero comenzar citando una frase de Lázaro Carreter, ilustre y contumaz fustigador de los malhablantes, valga la palabra, del español: «la creatividad idiomática no acontece aislada, surge y actúa como consecuencia de otros desarrollos inventivos, que en gran medida, nos faltan».
Es evidente y no hace falta insistir sobre ello, que la invasión del inglés en el terreno científico técnico se justifica porque las principales innovaciones y descubrimientos dentro de ese apartado se escriben y difunden en inglés. Pero, como dice Emilio Lorenzo, qué es el inglés sino un sistema lingüístico lleno de impurezas bien asimiladas procedentes de todas las lenguas del planeta. Precisamente esa capacidad de integración es lo que determina su hegemonía en todos los campos de las comunicaciones humanas, culturales, comerciales o políticas. El anglicismo en la España de hoy, publicado en 1955 fue la primera aportación hispana a esta cuestión. En 1987 se publicó en Hungría una monografía sobre la penetración del inglés en las principales lenguas del mundo, mostrando su efecto irresistible no sólo en la lengua española. En algunos casos, pocos, como el francés, se han tomado medidas legislativas para rechazar o frenar ese influjo, pero también es evidente que en España no parece preocupar demasiado el tema, propiciando el uso de calcos y préstamos, y permitiendo la invasión abrumadora de términos ingleses discutiblemente necesarios. Sólo hay que recordar la expresión compact disc, que, además de ser de pronunciación incómoda para nosotros, tiene una estupenda traducción en español: «disco compacto». En cambio debo reconocer que no es fácil encontrar equivalente adecuado para otros casos, como es el de air bag: «bolsa de plástico que se infla automáticamente, colchón de aire, cojín, etc.»
El vocabulario técnico está directamente vinculado al progreso de las técnicas y de las ciencias y ni los técnicos ni los lingüistas ni los traductores estamos siendo capaces de crear, especialmente en nuestro país, el vocabulario que debe acompañar al desarrollo científico. Los traductores técnicos trabajan, trabajamos, sin diccionarios y cuando los encontramos, incluso de publicación reciente, el vocabulario ha perdido actualidad, se ha desfasado. Por otra parte, los técnicos en las empresas se esfuerzan por crear terminologías propias que les distingan en el campo de su especialidad sin atenerse, generalmente, a ninguna norma, que por otra parte, tampoco existe.
La consecuencia es que los traductores, que han acudido a los técnicos en busca de ayuda, acaban empleando términos extranjeros, sobre todo en inglés, ante la imposibilidad de saber su versión más adecuada en español, con la seguridad, o tranquilidad de conciencia, de que, al menos, no incurrirán en error: los receptores de la traducción sabrán de qué se trata, al estar acostumbrados a manejar el término en inglés.
Las revistas especializadas, los medios de comunicación, las conferencias en congresos son canales de introducción de extranjerismos, barbarismos y préstamos de todo tipo. Actualmente, las TIC, Tecnologías de la Información y la Comunicación, hacen que una técnica o un descubrimiento de hoy en un país sea conocido mañana en el otro extremo del mundo. Esta rapidez de la comunicación actual obliga a los traductores a enfrentarse con nuevas palabras y expresiones que transmitan los nuevos conocimientos. A veces la traducción la realiza el mismo científico, que aparte de no estar preocupado, salvo honrosas excepciones, por la salvaguarda del idioma, no sabe realmente cómo acometer la empresa y prefiere que el documento se ajuste o sea fiel expresión de los conceptos científicos, aunque sea a costa de introducir el vocablo extranjero tal cual, o de españolizarlo con barbarismos o neologismos mal adaptados. Bien es cierto que la solución alternativa, que es intentar dar una versión del término explicándolo o mediante una definición, tampoco es buena, entorpece la traducción, sobre todo si nos paramos a pensar que en un documento técnico (por ejemplo, una Patente) se repiten determinados términos técnicos un número considerable de veces a lo largo del documento. En cuanto la «nota al pie» es también solución muy denostada por autoridades de la traducción.
Realmente el traductor técnico está desamparado. No existen o no funcionan bien organismos de normalización del vocabulario técnico y científico, las normas UNE, por ejemplo, se publican tardíamente, pero principalmente, a mi modo de ver, es la desidia y la falta de interés lo que determina las consecuencias finales. Innumerables veces, al hacernos cargo de una traducción de Medicina, Química y no digamos de Informática, hemos tropezado con términos novedosos para nosotros, de los que sabíamos el significado (a veces), pero no su equivalente en español. Consultado el experto o científico correspondiente, hemos recibido la recomendación de conservarlo en inglés y nos hemos dado cuenta de su sorpresa ante nuestra insistencia por encontrar la versión española adecuada. Y realmente, es una gran responsabilidad para el traductor «inventar» por su cuenta un término por más apropiado que parezca, que induzca a error o suma en un mar de confusiones a los científicos o a los técnicos que son receptores de la traducción.
Quizá sean los médicos junto con los informáticos, los que más «jerga» emplean en su lenguaje. Las razones que se aducen suelen ser que esos términos son internacionales, que están ya sancionados por el uso y, sobre todo, que no hay equivalente en español. En el CINDOC se llevó a cabo la versión española, por encargo del Ministerio de Sanidad, de la Farmacopea Americana (USP) en sus dos aspectos, destinado al profesional y destinado al paciente. Sería larguísimo enumerar los términos referentes a nuevas técnicas, nuevas enfermedades a los que debimos enfrentarnos buscando el neologismo adecuado. Huelga decir que nuestra consulta a los especialistas no era una solución casi nunca: su recomendación era que dejáramos el término inglés si no queríamos incurrir en errores en un campo tan delicado como el de la salud. Una dificultad añadida en el caso de la versión para el paciente, era encontrar la expresión común, de fácil comprensión por todo el mundo. Así, por ejemplo, rinitis se convirtió en goteo nasal. Además quisimos evitar los posibles calcos innecesarios. De todos es conocido el uso de la palabra «severo/a» (del inglés severe) para lo que es grave, o importante enfermedad, síntoma, consecuencia, infección etc. El DRAE en una primera acepción dice: «riguroso, áspero, duro en el trato o castigo», en la segunda acepción, «exacto y rígido en la observancia de una ley o regla», y sólo en la tercera acepción introduce «grave, serio y mesurado» que tampoco parece que pueda servir de justificación al uso de severo en medicina. ¿Por qué, pues, decir daños «severos»? Y por qué decir by pass en lugar de derivación, o rash en lugar de exantema o sarpullido, testado, en lugar de probado, y por qué debemos decir viral, y no vírico. Parece ser que vírico se aplica a lo producido por virus, como la neumonía vírica, y viral es algo inherente al virus mismo, como replicación viral. En fin, este resbaladizo campo se lo dejo al Dr. Navarro, de probados conocimientos en esta área.
En cuanto a la Química, también nos domina un cierto esnobismo (¿préstamo, extranjerismo?). A la hora de referirse a los artículos en los que se expone un trabajo, está enormemente extendido el uso de paper, incluso me atrevería a decir que acompañado por cierta conmiseración respecto a los que dicen (decimos) «artículo». Los químicos hemos recibido con alivio la aparición del Vocabulario Científico y Técnico de la REAC: no nos ha resuelto todos nuestros problemas terminológicos, pero al menos ha creado un punto de referencia dotado de autoridad académica al que recurrir en nuestras numerosas dudas e indecisiones. Hemos visto, sin embargo, que se ha acabado imponiendo el calco absoluto en la denominación de algunos compuestos, así el hidrocloruro ha pasado, después de enorme resistencia, a llamarse «clorhidrato», calco absoluto del clorhidrateinglés. Y qué decir del ADN, totalmente derrotado por las siglas inglesas DNA en el Vocabulario Científico y Técnico de la REAC, lo mismo que el PCV frente al PVC. Es evidente que en estos casos como en otros muchos priva el uso internacional de la sigla. Si el químico español quiere que le entiendan sin posibilidad de confusión, no ya los angloparlantes sino los de su misma lengua, debe usar el término inglés. Tampoco podemos referirnos a PCV en nuestro trato con fabricantes, operarios, etc. En el caso del polietileno PE, polietileno clorado PEC, y policlorotetrafluoroetileno PCTFE, por ejemplo, es una gran suerte que coincidan las siglas inglesas y las españolas para la denominación de estos compuestos. No es así cuando se usa PS para el poliestireno. En cambio, la primera vez, hace ya bastantes años, que tropezamos con las siglas AIDS en una revista de medicina de las que por aquel entonces en el CINDOC hacíamos los resúmenes en español para su publicación en Alertas Informativos, no imaginábamos que se iba a imponer SIDA.
Otros ejemplos, en el mismo Vocabulario son, la traducción del término flash pasteurization, que es pasteurización en flash, en cambio flash distillation y flash evaporation se convierten en destilación súbita y evaporación súbita, lo cual nos sume en la perplejidad, pues se trata de tres procesos que tienen una misma característica: procesos realizados en instantes o períodos de tiempo cortísimos. Pero el traductor técnico que aún así, crea resueltos sus problemas respecto a flash, se encontrará con que, flash spectrum es espectro relámpago, flash lamp es lámpara de destello y flash point es punto de inflamabilidad.
Siguiendo con la actividad de realización de la versión española de glosarios multilingües que Termesp ha llevado a cabo desde su creación, nos presentó especiales dificultades el Vocabulario de Máquinas Herramientas con casi 1 600 términos en español, inglés, francés y alemán. También, dentro de la misma área, la versión en español del Tesauro de la American Society for Materials, y la versión española del Engineering Index. Ante la posibilidad de elección de más de un término equivalente al original, se hizo evidente la necesidad de recurrir a los expertos en la técnica, en este caso el CENIM, Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas. Constatamos que al ser la fundición, la hidrometalurgia y la siderurgia ciencias y técnicas antiguas poseían un vocabulario propio, con pocos extranjerismos, quizá porque los medios de comunicación entonces entre los países no eran tan potentes como ahora. También observamos una mayor influencia del francés. Adoptamos sin reservas la versión que los expertos nos daban porque era la que usaban en los laboratorios o en el taller. Así, wire rod, por ejemplo, que se debatía entre varilla de alambre, redondo de alambre y alguna más, acabó siendo «alambrón» como, parece ser, lo usan los expertos en trefilería.
Pero cuando realmente sentimos que nos estrellábamos contra un muro impenetrable fue al realizar la versión española de un vocabulario de Informática para la red panlatina de terminología REALITER. Sólo incluía 208 términos de los que más de un tercio eran problemáticos. La vedette, o sea el término original, estaba en francés, que había logrado adaptar y lo que es más difícil, introducir «su» término entre sus usuarios y sus expertos informáticos. Allí estaba logiciel para el software y matériel para hardware. Tímidamente y al mismo tiempo con cabezonería insistimos en utilizar soporte lógico para la primera palabra y soporte físico para la segunda, por supuesto sin ninguna capacidad de seducción. En aquella época observábamos cómo en la página de Informática de El País se empleaban también soporte lógico y soporte físico, pero siempre seguidos (entre paréntesis) de los términos ingleses correspondientes, como si hubiera un justificado temor de no ser comprendidos por los lectores. Todos conocemos la soltura (e inconsciencia) con que el enseñante de las técnicas informáticas bombardeaba (bombardea) al usuario con expresiones como «resetear, cliquear, displayar, formatear, deletear, back up,» etc., que aún teniendo buen equivalente en español siguen formando parte del acervo lingüístico del informático. ¿Y qué decir de hacker, y de cracker? Es natural, los programas están en inglés, la literatura de este campo está mayoritariamente en inglés y cuando la autoridad normalizadora, si es que la hay, pretende con bastante retraso imponer un término español que, debemos reconocer, la mayoría de las veces exige dos o tres palabras, no consigue erradicar el inglés que ya está suficientemente arraigado. Un ejemplo de calco inadecuado es localization de programas informáticos, traducido incorrectamente por «localización».
En el caso de los acrónimos, en este campo, que en su mayoría corresponden a combinaciones de palabras inglesas que no tienen nada que ver con la traducción en español, es obvio que hay que introducir el término inglés desarrollado o bien su traducción.
Otro problema que observamos al realizar el citado vocabulario de la Red Panlatina, fue la falta de coincidencia con el español usado en Méjico o en Argentina o Cuba para los mismos términos ingleses. Así, back up, «copia de seguridad», en Hispanoamérica es «copia de respaldo», y mouse, que en España se ha traducido por «ratón», no presenta equivalente en Hispanoamérica. En cuanto a diskette no se entiende por qué muchos «evitan» la traducción lógica y fácil en español: «disquete» (disqueta en Argentina). En bastantes casos los calcos proceden del francés, empezando por la palabra «ordenador» (del ordinateur francés), que se ha impuesto en España en lugar de computadora, usado en Hispanoamérica. Lo mismo servidor, del francés serveur o la memoria caché.
Es evidente que los franceses han impuesto muchos términos informáticos rechazando el uso del inglés. A este respecto, leí hace algunos años un estudio realizado en la Universidad de Ciencias Humanas de Estrasburgo, que me cautivó porque, aunque referido al francés, las observaciones y conclusiones se podían aplicar íntegramente al español. El estudio pretendía saber: 1º, si los informáticos estaban preocupados por la invasión del inglés, 2º, si conocían las normas terminológicas ya establecidas y, sobre todo, 3º, su actitud frente a esas normas.
Respecto al punto 1º las razones dadas para seguir usando el inglés eran que todos los documentos informáticos están en inglés, el inglés es más preciso que el francés (o el español), y el inglés es la lengua vehicular internacional. En cuanto al punto 2º, les parecía una iniciativa loable, de lenta implantación, sobre todo si la prensa especializada no la tenía en cuenta, una pérdida de tiempo y destinada más bien al fracaso. Incluso los partidarios de la existencia de normas confesaban que en congresos, utilizaban siempre el inglés so pena de ser considerados unos ignorantes. Además en muchos casos la palabra propuesta no traducía bien el concepto, era demasiado larga, etc. etc. Y se llegaba a la conclusión de que las normas las deben hacer los expertos en la técnica, no los intelectuales, se deben difundir antes y más, y ante todo las autoridades debían empezar por obligar a productores e importadores de hardware y de software a traducir su documentación utilizando el vocabulario propuesto. Y mirando hacia el futuro, los maestros y profesores debían ellos mismos preocuparse por el uso de la terminología del idioma propio en sus clases.
Finalmente, y cambiando de área (que no dominio), quiero referirme a las dificultades surgidas al hacer la versión española de la revista The IPTS Report, editada por el Instituto de Prospectiva Tecnológica y producida en cooperación con la red del Observatorio Europeo de Ciencia y Tecnología. Esta revista se edita en inglés, alemán y francés además de español y sus áreas temáticas son la innovación tecnológica, el desarrollo sostenible, el comercio electrónico, el transporte y la movilidad, la contaminación atmosférica, las tecnologías inalámbricas, etc. Es decir, emplea terminologías nuevas y con escasa o nula posibilidad de consulta. Los originales llegan al CINDOC en inglés y los traductores debemos enfrentarnos como podemos a numerosos neologismos. Términos como benchmarking exigen una cuidadosa reflexión por parte del traductor, y no sirve, como decíamos, la consulta al posible experto. Muchos de los artículos recibidos en inglés son de autores españoles, con lo que parece tenemos resuelto el problema: sólo hay que dirigirse al autor para que nos dé la versión española original, pero nos encontramos con que esos autores nos dicen que escriben directamente en inglés y nunca han usado en español el término objeto de consulta. Si acaso, obtenemos una somera explicación de su significado. Debemos por tanto asumir la ausencia total de equivalencia en nuestro idioma y acuñar una expresión lo más acertada posible al término en cuestión. En el caso citado adoptamos «comparación con los mejores». Pero está también outsourcing, que tradujimos como «subcontratación», «contratación a terceros», throw-away culture, «cultura en la que todo se tira», y el famoso catering, que se quedó tal cual y las externalities que se convirtieron en las externalidades. Las joint-ventures nos produjeron más de un quebradero de cabeza, hasta decidir llamarlas empresas conjuntas. En cuanto a marketing es evidente que mercadotecnia no acaba de tener aceptación total, ni tampoco mercadeo. La palabra scenario fue en principio traducido como situación, criterio que se mantuvo hasta que acabamos aceptando «escenario» como un buen calco. Los spin-offs aparecían en varios artículos con significados no exactamente iguales, y así pasaron de ser «desarrollos», a «descubrimiento secundarios» o «resultados indirectos». Hay que tener en cuenta además que pocas veces los autores del trabajo son de habla inglesa, no escriben en su propio idioma y eso pesa. Las mayores dificultades surgieron en los artículos sobre temas tan novedosos como el comercio electrónico, la telefonía móvil y en general las tecnologías inalámbricas. El término teléfono móvil está tan introducido que sería tonto por nuestra parte discutir lo inadecuado de su aceptación. La palabra roaming ha sido otro buen escollo que salvamos, o mejor dicho esquivamos, refiriéndonos a «clientes errantes». La terminología relativa a la protección del consumidor al realizar los pagos-e, es decir electrónicos, incluía el empleo de siglas nuevas, como ODR, la Resolución de Disputas en Línea, o ADR, resolución de disputas alternativas, términos como escrow mechanism, mecanismo de custodia, lobby, grupo de presión, brainstorming, tormenta de ideas, etc. etc.
Como conclusión, me gustaría pensar que, aunque con esfuerzo, podremos colaborar siempre los traductores y los lingüistas para encontrar términos adecuados que nos permitan una transmisión de la comunicación clara y precisa, sin influencias innecesarias, ayudados eficazmente por la actuación rápida de un organismo regulador que coordine la normalización de los términos nuevos y la regularización de los ya existentes. Que así sea.


Referencias bibliográficas


LÁZARO CARRETER, FERNANDOEl neologismo en el diccionario, discurso leído en la Real Academia Española el 15 de febrero de 2002.
LORENZO, EMILIOEl anglicismo en la España de hoy, 1955
USP DIDrug Information for the Health Care Professional, I, II, Rockville, MA (1995), (1996), (1997)
Thesaurus of Metallurgical Terms, ASM International, U.S.A. (1988)
The IPTS Report, Instituto de Prospectiva Tecnológica, Sevilla, España
Vocabulario de máquinas herramientas, Termesp, CINDOC, CSIC, 1998